miércoles, 5 de abril de 2017

Terapia con adolescentes

La adolescencia es una etapa difícil de afrontar que involucra a toda la familia. Es un período de cambios tanto para los niños como para sus padres.

Para el adolescente no es una etapa fácil, tiene que decir adiós al niñ@ que ha sido, embarcarse en una nueva aventura no sólo emocional, sino también física y hormonal, y muchas veces sufrir la incomprensión familiar.

La adolescencia bien entendida es una época muy importante para el desarrollo de la autonomía de la persona. Durante la infancia, el niño ha vivido protegido por los padres, siguiéndolos, imitando lo que hacían, su supervivencia dependía de ellos, pero a medida que va creciendo se va desarrollando una mayor autonomía en el chic@ necesaria para afrontar su futuro. Se convierte, por tanto, en la primera búsqueda de nosotros mismos más de la familia.

¿Quién soy yo?, ¿qué me gusta?, ¿cómo será mi vida?, ¿qué carrera elegiré?, ¿tendré pareja?, ¿hijos?...

Es importante que los padres puedan ver con claridad a lo que se enfrenta el chic@ que busca ser adulto para no convertirlo en un tema personal y se saque todo de quicio, y es que la adolescencia no es fácil para nadie, pero bien comprendida puede convertirse en un período muy interesante para obtener una mayor madurez y libertad familiar. 


“Se necesita coraje para crecer y convertirse en quién realmente eres” (e. e. cummings) 

Dori Pena Gayo - Psicóloga y Terapeuta Gestalt 

domingo, 19 de marzo de 2017

La adolescencia, una etapa crucial para el desarrollo de la autonomía como ser humano

La adolescencia es una etapa crucial para el desarrollo del ser humano. 

Mientras somos niñ@s acatamos las normas familiares como propias, tratamos de imitar y obedecer a nuestros padres y seguirlos por pura supervivencia, pero en un momento determinado necesitaremos tener nuestra propia opinión para forjar nuestra propia vida que puede ser muy diferente a la de nuestra familia de origen.

La adolescencia, por tanto, es un período de pruebas en la  búsqueda de nuestra propia autonomía y libertad de pensamiento. Se convierte en la primera búsqueda de nosotros mismos más de la familia, pasar de ser imitadores a pensadores propios.

¿Quién soy yo?, ¿qué me gusta?, ¿cómo será mi vida?, ¿qué carrera elegiré?, ¿tendré pareja?, ¿hijos?.... El presente y futuro pintado por uno mismo y no marcado por los mandatos familiares.


El adolescente necesitará tener un contacto certero con su propia personalidad, su autonomía y responsabilidad para afrontar su PROPIA vida.

Nadie se trasforma de golpe de niñ@ a adulto sin más, es un proceso gradual, y el ensayo y error comienza con la preadolescencia, adolescencia y el desarrollo de chic@ joven hasta florecer en adulto total y convertirse en una persona autónoma, decidida, con capacidad para afrontar su vida, saber lo qué quiere, etc…, es decir alguien responsable de sus actos y consecuencias.

Esto que parece tan bonito y sencillo de escribir es muy complicado de lograr. Pocos adultos llegan a su edad adulta con esas características tan desarrollados. La mayoría llegamos perdidos, buscándonos, con dificultad para saber qué queremos, con problemas con la familia para buscar nuestro hueco y sentirnos libres, etc, etc…

La adolescencia debería ser una etapa de pruebas, aceptada y en cierto modo supervisada también por los padres, viendo y entendiendo la etapa crucial por la que transita su hij@, así se le facilitaría mucho el camino. Para el adolescente no es una etapa fácil, tiene que decir adiós al niñ@ que han sido, embarcarse en una nueva aventura no sólo emocional, sino también física y hormonal, y muchas veces sufrir la incomprensión familiar. 

La realidad es que la adolescencia es una etapa muy mal comprendida por todo el mundo, por eso el adolescente no para de repetir que sus padres no le comprenden y suelen acertar con esta afirmación.


El peso de la adolescencia se le suele cargar sobre los hombros de los niñ@s. Son ellos los que sufren la transformación más evidente y los que muestran su primer malestar, por eso se les suele dar el pésame a los padres que pobrecitos no han hecho nada y sufren los desaires de sus hij@s adolescentes.  Los padres parecen las víctimas de un adolescente en transformación que las hormonas lo han convertido en un monstruo, así que para muchos chic@s se convierte también en un período de bastante soledad, sólo amparado por su nueva familia de incomprendidos, sus amigos adolescentes que se encuentran pasando la misma tortura. 

Es importante que los padres puedan ver con claridad a lo que se enfrenta el chic@ que busca ser adulto para no convertirlo en un tema personal y se saque todo de quicio, y  es que la adolescencia no es fácil para nadie, pero bien comprendida se puede mirar desde otra óptica y entender que muchos de estos cambios serán muy beneficiosos para el hij@ y la familia.

Dori Pena Gayo – Psicóloga y terapeuta Gestalt




martes, 12 de mayo de 2015

¿CÓMO NO VA A EXISTIR DÉFICIT DE ATENCIÓN EN UN MUNDO TAN SOBREESTIMULADO?



Cada día se diagnostican más niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), y yo me pregunto...¿cómo no va a existir déficit de atención en un mundo tan sobreestimulado?, ¿cómo pretendemos que se concentren si, desde pequeños, todo lo que les rodean son estímulos?.

Vas a un supermercado y hay miles de galletitas de diferentes sabores, colores, formas ... que regalan figuritas, cromos, batikaos ... si las compras; montones de yogures de diferentes marcas compitiendo por llamar la atención de los críos ... y ya cuando llegas a la caja y has sorteado todo ese mundo de fantasía a su disposición, y ya va a pagar al fin, viene la oleada mayor, un montón de stands llenos de chicles, gominolas y chucherías varias.

Si vas a una juguetería, ¡ya no te digo...!., el estímulo es insoportable para un niño pequeñito que no entiende cómo no se puede llevar nada de todo eso que ve y piensa que está a su disposición.

El mundo está lleno de estímulos para todos, adultos y pequeños, y todos corremos detrás de ellos. Es necesario, a veces, parar para que no nos engulla tanta excitación.
En una ocasión una madre me dijo, encantada de la vida, que su hijo iba a actividades extraescolares todos los días, incluido el domingo, y yo me quedé horrorizada. Aprender algo nuevo, está bien, pero cuando le metes a un niño tal carga desde bien pequeño, lo enloqueces.

Se está perdiendo el juego libre, sin estar pautado, con su amigos, algo tranquilo, donde el niño pueda desplegar toda su imaginación, sin estar atado al mundo y a las pautas de un adulto.

Un niño pequeño no puede ir a mil por hora todo el rato, ahora te toca padel, recuerda el disfraz de padel; hoy guitarra, recuerda la guitarra; .... y luego llegan los campeonatos de todas esas actividades.  El niño no sabe dónde está… si en judo, padel, ... en un campeonato de vela, o en una exhibición de baile... Muy probablemente, de mayor, se pasa el tiempo sentado sin hacer nada  para compensar tal desquicie o siga con esa locura. No auguro un diagnóstico demasiado equilibrado para su vida.
Lo peor de todas esas actividades es que roban tiempo de estar tranquilamente con los padres durante la semana, y sobre todo, durante el fin de semana que es el único momento que muchos niños tienen para estar con ellos. Si, a esto, le unimos el exceso de deberes del sistema educativo actual, y las madres y padres profesores tratando de que el niño saque adelante el curso, te da, la realidad que veo en consulta, mucha soledad. Niños absolutamente solos, llenos de todo, menos de lo que realmente necesitan, contacto y tiempo con ellos.

Una vez un adolescente, con bastante percepción, me reconoció que era tal su soledad que  lo único que realmente le acompañaba durante el día era su play station. Fue así como salió de su vacío, lanzándose al mundo de los videojuegos. Hacían la función de mamá y papá.

Dori Pena Gayo - Psicóloga



lunes, 27 de abril de 2015

Vídeo: "Asesinos de la creatividad"



Muy buen vídeo!
... El modelo educativo que nos rige en todo el mundo, no mide la inteligencia, sino las pruebas, y esto hace que a la obediencia se le llame inteligencia y que nombren desobediencia a cada nueva idea... (parte del texto del vídeo)

sábado, 25 de abril de 2015

Se ha perdido el niño tranquilo jugando con una hoja, absorto en su mundo de fantasía. Este ha sido sustituido por el niño multifunciones, que sabe hacer de todo: bailar, cantar, pádel, esgrima, fútbol,…, saca buena notas, … es perfecto, sociable, popular, ocurrente, …